Que Son Las Normas Permisivas?

Son las que permiten realizar algún acto o reconocen a un sujeto determinada facultad. Son leyes permisivas, por ejemplo, todas aquellas que regulan el ejercicio de un derecho (como el de propiedad) o todas aquellas que posibilitan celebrar un contrato.

  • La ley permisiva entraña un mandato a todos las personas en el sentido de que respeten el derecho que ella reconoce al titular del derecho.
  • Ejemplo, ante el derecho de propiedad que ejercita el propietario, el resto de la población tiene un deber de abstención.
  • Los terceros no pueden perturbar el legítimo ejercicio del derecho, por parte de su titular.

Las leyes permisivas no deben confundirse con las imperativas de requisito: así, por ejemplo, el marido casado en sociedad conyugal puede enajenar los muebles de aquella, sin restricciones (ley permisiva); pero si pretende enajenar un inmueble social, necesita obtener autorización de la mujer o de la justicia en subsidio (ley imperativa de requisito). Abogado con formación y experiencia en derecho inmobiliario, escritor a tiempo parcial en este blog jurídico y entusiasta de los activos digitales.

¿QUÉ ES normas permisivas?

Otras clasificaciones –

  1. Según si pueden o no ser sustituidas o modificadas por los sujetos de la relación
    1. Normas de orden público, de ius cogens o necesarias: Los sujetos, en sus relaciones, deben ceñirse a ellas, ineludiblemente, no pudiendo modificarlas por otras de su creación. Esto se debe al hecho de que manifiestan un preponderante interés colectivo,
    2. Normas de orden privado: Son aquellas que las partes, en sus relaciones, pueden modificar o sustituir enteramente por otras elaboradas por ellas mismas, pues envuelven interés exclusivamente para los sujetos de la relación. Rigen en silencio de las partes, son supletorias de su voluntad.
  2. Según el interés preponderante que tutelan, los sujetos de las relaciones y la calidad en que ellos actúan
    1. Normas de derecho público.
    2. Normas de derecho privado.
  3. Según sean dictadas para una totalidad o determinada clase de personas, cosas o relaciones jurídicas
    1. Normas de derecho común: Son las dictadas para la totalidad de las personas, cosas o relaciones jurídicas, por ejemplo, el derecho civil,
    2. Normas de derecho especial: Son dictadas para una determinada clase de personas, cosas o relaciones jurídicas, en razón de ofrecer peculiaridades que exigen apartarla de la disciplina general de las normas comunes, como el derecho comercial, Entonces, las normas de derecho común se aplican supletoriamente con respecto a las de derecho especial, pero a la inversa, los vacíos legales comunes no pueden ser llenados con las normas de derecho especial. Es así como las normas generales del derecho civil suplen los preceptos de las demás ramas del derecho privado cuando ellas no existen, es decir, cuando existen vacíos legales.
  4. Según el mandato que contengan las normas
    1. Normas imperativas: Ordenan o mandan expresamente alguna cosa o imponen la observancia de ciertos requisitos para realizar el acto o definen ciertas materias.
    2. Normas prohibitivas: Impiden o niegan la posibilidad de hacer algo.
    3. Normas permisivas: Toleran alguna cosa, reconocen o declaran un derecho.
  5. Según su función
    1. Normas supletorias o integradoras: Suplen los vacíos del contenido de las declaraciones de la voluntad de las partes o autores de un acto jurídico.
    2. Normas interpretativas o explicativas: Sirven de reglas para la interpretación de las normas jurídicas o de los actos jurídicos.
  6. Según el tiempo de duración de las normas
    1. Normas permanentes: No tienen predeterminada su vigencia, porque se establecen para llenar necesidades permanentes y, por ende, rigen hasta que otra norma posterior no las prive de vigencia mediante la derogación.
    2. Normas transitorias: Son las que tienen duración puramente temporal, ya sea para satisfacer una necesidad circunstancial o para facilitar el paso de la antigua legislación a la nueva.
  7. Según la aplicación de principios
    1. Normas regulares o normales: Son las que aplican de un modo u otro los principios generales de una rama del derecho o de una institución jurídica.
    2. Normas excepcionales o singulares: Se aplican a casos que obedecen a principios antitéticos de los generales del ordenamiento jurídico. Son las que se inspiran en principios contrapuestos a aquellos, respecto de los cuales constituyen excepciones. Encuentran su explicación o razón de ser en la necesidad de proteger los intereses de una de las partes, de los terceros o de posibilitar la constitución de una relación jurídica o el ejercicio de un derecho que, ajustándose a las normas regulares o no, sería dable alcanzar o sería muy difícil.
  8. Según disciplinen de forma directa o indirecta
    1. Normas reguladoras o referidas: regulan en forma directa una relación jurídica.
    2. Normas de aplicación, reenvío o referenciales: Son las que, para los casos que ellas contemplan, no establecen regulación, sino que disponen que esta ha de ser la que para casos distintos contemplan otras normas.
  9. Según su alcance
    1. Normas de derecho general o común: Son las que rigen en todo el territorio.
    2. Normas de derecho particular o local: Son las que imperan solo en una parte determinada del territorio nacional.
  10. Según la sanción
    1. Normas perfectas: Son las dotadas de una sanción idónea.
    2. Normas imperfectas: Son las desprovistas de toda sanción.
    3. Normas menos que perfectas: Si bien se hallan dotadas de una sanción, esta no es adecuada.
  11. Según su ámbito de aplicación
    1. Normas rígidas o de derecho estricto: Son las que solo pueden aplicarse a los supuestos que contemplan y no a otros por análogos o parecidos que fueran.
    2. Normas elásticas o de derecho flexible: Son aquellas cuya aplicación puede extenderse a otros casos o supuestos por ellas contemplados, parecidos o análogos porque responden al espíritu de la norma y nada se opone a su aplicación extensiva o analógica, a ambas o, al menos, a la primera.
  12. Según sus características
    1. Normas sustantivas o materiales: Son las que tienen una finalidad propia y subsistente por sí, fijando la regla de conducta y las facultades y deberes de cada cual (por ejemplo, las normas de derecho civil).
    2. Normas adjetivas o formales: Son las que poseen una existencia dependiente y subordinada, pues solo tienden a facilitar los medios para que se cumpla la regla establecida, garantizando el respeto a las facultades y deberes atribuidos por las normas sustantivas (por ejemplo, las normas de derecho procesal ).

¿Qué es una norma imperativa ejemplo?

¿Cuál es la clasificación de las normas jurídicas? – Hay muchas formas de clasificar las normas jurídicas. Las siguientes son algunas de las categorías más importantes:

  • Normas imperativas, si obligan a todos, y normas dispositivas, donde los individuos pueden usar la norma según su voluntad.
    • Ejemplo de norma imperativa: La que castiga el robo, se extiende a todos los individuos.
    • Ejemplo de norma dispositiva: El derecho a que una persona reclame una indemnización porque su vecino inundó su casa. Puede realizar tal reclamación o no.
  • Normas de derecho común, cuando están dirigidas a todos los ciudadanos, o normas de derecho especial, si se elaboran para personas o cosas específicas.
    • Derecho común: Las leyes sobre el pago de impuestos se dirigen a todos los ciudadanos.
    • Derecho especial: Las normas sobre conducción de vehículos sólo se dirigen a los conductores.
  • Rígidas, donde el hecho regulado y las consecuencias están tasadas, y de equidad, cuando se permiten matizaciones en situaciones análogas.
    • Rígidas: Por ejemplo, la Constitución española establece la mayoría de edad a los 18 años. No hay manera de matizar esta norma.
    • Equidad: Las normas civiles que regulan la responsabilidad del deudor. Dependiendo del caso concreto, se aplicarán unas matizaciones u otras.

Existe otra clasificación denominada «hartiana», propuesta por el filósofo jurídico inglés Herbert Adolphus Hart, Distingue las normas jurídicas con base en los mismos criterios, pero de manera diferente:

  • Primarias : Regulan la conducta humana. Prohíben, permiten y obligan. Por ejemplo, la prohibición de robar o la obligación de pagar impuestos.
  • Secundarias : Atribuyen poderes o facultades, atendiendo a aspectos públicos y privados. Por ejemplo, las que atribuyen a un Parlamento elaborar las leyes o a un juez a poder decidir sobre un caso.
  • De cambio : Establecen cómo las normas jurídicas pueden derogarse, modificarse o ser sustituidas por otras nuevas. Por ejemplo, las normas que permiten la modificación de otras leyes.

¿Qué son las normas positivas y negativas?

Aquí se dividen en positivas o permisivas y en negativas o prohibitivas. Las primeras, son las que permiten cierta conducta (acción u omisión) y las segundas, son las que prohíben determinado comportamiento (acción u omisión).

¿Qué significa la palabra permisiva?

Adj. Que permite o consiente.

¿Por qué las normas son imperativas?

Una ley es imperativa cuando no es posible sustraerse a lo que obliga o prohibe, y es supletoria cuando lo dispuesto por la norma puede ser cambiado o modificado según la voluntad de las personas intervinientes en la situación jurídica por la ley elaborada o regulada.

¿Qué es imperativo y 5 ejemplos?

ORACIONES EXHORTATIVAS O IMPERATIVAS -, Tres niños: saber oír, mirar y hablar ( Pixabay LIcense ) Las Oraciones Imperativas o Exhortativas son aquellas que utilizamos para dar órdenes, rogar, pedir, prohibir, mandar. como por ejemplo: Tráeme la toalla del baño. ¡No cruces la carretera! Prohibido pisar el césped.

Estas oraciones normalmente van en imperativo: ¡Cállate de una vez! Suelen ir entre signos de exclamación: ¡Haz el favor de prestar atención! El hablante utiliza la segunda persona: (tú) Coge los libros de la estantería. (vosotros) Coged los libros de la estantería. El emisor pide algo al receptor, pretende que éste realice alguna actividad o acción: ¡Espérate a que venga! Estas oraciones al transmitir orden y mandato requieren de énfasis: Hay que diferenciar entre Por favor, recoge la mesa, y ¡Te digo que recojas la mesa! La entonación y el tono son relevantes para captar la atención de a quién o quiénes va dirigida: no es lo mismo dar una opinión que transmitir prohibición: Me parece que hay que ir despacio. Prohibido correr por los pasillos.

Elija la respuesta correcta,»questionsGame»:,»isScorm»:0,»textButtonScorm»:»Guardar la puntuación»,»repeatActivity»:false,»title»:»»,»msgs»: } 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 Relaciona las situaciones cotidianas con la oración imperativa correspondiente. Marca verdadero o falso. Falso Verdadero Verdadero Falso Verdadero Verdadero Falso

¿Por qué el derecho es imperativo?

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada, Este aviso fue puesto el 12 de diciembre de 2011.

En derecho se considera norma imperativa a aquella norma jurídica que posee un contenido del que los sujetos jurídicos no pueden prescindir, de manera que la regulación normativa que se haga de la materia tendrá completa validez independientemente de la voluntad del individuo.

Hace referencia al modo o forma por la cual el legislador, por medio de sus competencias, establece una norma jurídica de forma imponente o por medio de sanciones dentro de un sistema normativo para su efectivo cumplimiento la cual hace que sea de inmediato cumplimiento por parte de la sociedad a la cual representa.

El concepto de norma imperativa se contrapone al de norma dispositiva, pues en este último supuesto, la norma y su contenido están supeditadas y mencionadas al principio de voluntariedad, y su aplicación está limitada a los supuestos en los que los sujetos no regulen sus relaciones en sentido distinto al dictado por la norma dispositiva.

¿Cuando una norma es positiva?

De Wikipedia, la enciclopedia libre Una norma jurídica positiva es una regla que, en Derecho, rige imperativamente la conducta de las personas en sus relaciones sociales y cuya observancia garantiza el estado mediante sanciones.

¿Qué es una norma no positiva?

Artículos ¿Existen normas negativas? * Mizhael Nápoles** ** Universidad de Sonora, Departamento de Derecho. Correo electrónico: [email protected] Recepción: 08/10/2010 Aceptación: 23/07/2011 Resumen El estudio aborda una explicación acerca del aspecto negativo de regulación, así como cuestiones importantes, tales como: ¿Existen normas negativas?, ¿qué son?, ¿cuál es su función? y ¿qué significan para Hans Kelsen en su teoría? Palabras clave: Regulación negativa, norma negativa, lagunas, permisión, prohibición.

Abstract This research deals with an explanation of the negative aspect of regulation, as well as important issues such as: Are there negative norms?, what are they?, what is their function?, and what do they mean for Hans Kelsen in his theory? Keywords: Negative regulation, negative norms, gaps, permission, prohibition.

El objetivo de este trabajo radica en intentar una reinterpretación parcial de la teoría de Hans Kelsen, con el fin de analizar la existencia de normas negativas en el ordenamiento jurídico. Para poder desarrollar este estudio con claridad y consistencia me apegaré en estricto al marco explicativo de la Teoría Pura del Derecho, obra cumbre del profesor austríaco.

Es prudente considerar, que el tema referente a las lagunas ha sido afrontado por vanos filósofos del derecho con capaz rigor analítico, pero este trabajo, sin embargo, no se encauza directamente al estudio del concepto de laguna, sólo prepara un enfoque que ciertamente dejamos pasar inadvertidamente en cuanto a la descripción del postulado kelseniano, en tanto se refiere al proceso de creación de normas jurídicas y que explica en alguna medida el fenómeno de las lagunas en el derecho.I.

Regulación negativa En la posición de Hans Kelsen, el derecho es un producto inteligente del ser humano, su propósito consiste en regular la conducta del hombre.1 En este sentido, las normas son expresiones volitivas del individuo en tanto ordenan comportamientos, obligando, prohibiendo o facultando conductas.2 Esta regulación de la conducta, afirma Kelsen, puede darse en dos ciclos conjuntos: positiva y negativamente.3 Según la concepción del jurista austríaco, la regulación positiva se constituye por actos determinados exigiendo la realización o la omisión de ciertas conductas.4 En tanto un comportamiento sea exigido mediante una norma válida, indica afirmar que el individuo se encuentra obligado jurídicamente con relación a esa conducta.5 Cuando una conducta es impuesta objetivamente en el orden jurídico, entonces estamos frente al tipo de regulación positiva.6 Actos que establecen normas determinadas en un sentido objetivo, configuran regulaciones positivas.

En un sentido negativo, la conducta del individuo se encuentra regulada por el orden jurídico cuando dicho comportamiento no es objeto de regulación positiva, es decir, no está exigida por el orden normativo jurídico y no está positivamente permitida por una norma que limite el dominio de validez de una norma obligatoria, en consecuencia, está permitida sólo en un sentido negativo.7 Según Kelsen, esta función negativa tiene que distinguirse de la positiva en tanto la permisión que se contiene en la formula normativa constituye un acto positivo, un hecho objetivo en la realidad del derecho válido; en el otro caso, el permiso es negativo sólo cuando no existe norma en el orden jurídico en relación a una conducta.

El carácter positivo de una permisión se califica según la autoridad u órgano comunitario estatuido con esos fines, 8 otorgándole facultad para emitir dicha norma en sentido positivo. Esto indica primordialmente que ambas funciones quedan ligadas en lo esencial a obligar o permitir en relación a ciertos comportamientos.

Y sobre esta circunstancia Kelsen es cabal, al mencionar que únicamente dentro de un orden jurídico que exige conductas pueden permitirse determinadas acciones humanas.9 Esto significa en cierto sentido, que sólo las conductas determinadas objetivamente en el derecho pueden constituir obligaciones y permisos legítimos, avalados por el orden jurídico en vigencia.

Hasta este punto, todo pareciera indicar que la regulación negativa se refiere concretamente a una ausencia de normación, conductas no significativas en el orden jurídico a diferencia de los actos expresos por las autoridades normativas constituyendo regulación en sentido negativo.

Ciertamente y hablando en relación al entorno práctico cotidiano, el legislador no se percata de esta situación, de hecho, generalmente su actividad se constituye en actos positivos, creando, modificando o extinguiendo normas, no piensa siquiera que existan normas negativas, mucho menos que las produzca sin intención alguna.

La posición de regular negativamente es irrelevante en materia legislativa, sin embargo, en la teoría pura de Hans Kelsen, esta situación es de suma importancia puesto que la regulación negativa cumple una función crucial en el orden jurídico, misma actividad que abordaremos en puntos posteriores.

Por ahora podemos percatarnos que el legislador kelseniano, partiendo de esta postura, regula en ambos sentidos su producción de normas y por lo tanto, tienen significado en el ámbito jurídico. II. La condición de libertad jurídica El derecho como sistema social regula comportamientos del ser humano y esta actividad puede ser no sólo en un sentido positivo, es posible concebirla también en sentido negativo.

Agregando un carácter coactivo a los actos positivos en tanto constituyen normas, la regulación positiva liga un acto coactivo a la violación de lo impuesto en tanto objeto de la obligación perteneciente al orden jurídico. La regulación negativa por el contrario, no liga acto coactivo alguno a una forma de comportamiento específico, por lo tanto, el derecho no prohíbe ni permite en un sentido positivo tal conducta.10 En este contexto, el comportamiento que no está jurídicamente prohibido, en sentido negativo está permitido.11 Aparentemente, puede aseverarse que la conducta se permite sólo por ausencia de normación, es decir, una actitud negativa de la autoridad legislativa.

Sin embargo, para Kelsen esta actitud tiene un significado y por consecuencia relevancia jurídica; 12 no porque el legislador deje de normar en relación a determinadas conductas deja de producir derecho, sino que además regula negativamente lo que no es positivamente relevante para el orden jurídico.13 El jurista austríaco, todo parece indicar, no hizo de menos esta situación en su teoría incluyéndola con un objetivo en específico, garantizar un margen de libertad.

La libertad, según Kelsen, consiste en que una específica conducta que está permitida a causa de que el orden jurídico no la ha prohibido, es decir, no hay una norma positiva que califique dicho comportamiento en el orden jurídico, y puesto que su no prohibición es una circunstancia del efecto negativo de normación, la conducta es libre jurídicamente, es decir, está permitida.14 Además, es prudente mencionar lo que manifiesta el profesor Kelsen, acerca de la libertad negativa cuando la misma es garantizada sólo en el caso especial de que el orden jurídico prohíba la conducta que pudiese impedir ese estado de libertad, sólo entonces, dice el autor, esa conducta no prohibida vale como contenido de un derecho reflejo y por lo tanto, es justificada.15 Pero no obstante ello, pueda ser que esta situación no se logre y el permiso negativo no tenga esa protección como contenido de una obligación jurídicamente establecida.16 Sobre este particular vale comentar lo siguiente; estas aseveraciones manifestadas por el jurista en comento, denotan en definitiva dos categorías que distinguen la libertad del individuo frente al marco del derecho positivo, puesto que por un lado se tiene una libertad garantizada por el orden jurídico que en suma, trata de proteger ciertos derechos que conceden libertades estrictamente jurídicas, y sobre la otra perspectiva concede una libertad independiente del derecho, donde ciertos comportamientos están permitidos en sentido negativo.

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Señalado lo anterior, estamos en condiciones de expresar que las normas negativas conceden permisos o libertades que se encuentran fuera del orden jurídico, pero que son producto del legislador y por lo tanto poseen un sentido normativo negativo. Quizá la presentación más apropiada para la justificación lógica de la tesis negativa de Kelsen, sea que « Pp ≡ ~Php □ a », que describe a la permisión de la conducta p, si y sólo si la no prohibición de p, no pertenece al orden jurídico.

Sólo en ese sentido está permitida la conducta con modalidad débil. Pero esta anterior concepción, sólo puede acompañarse de una decisión jurídica que la respalde, si y sólo si una autoridad judicial ampara tal situación al declarar la libertad de ciertos comportamientos no regulados por el derecho.

En esto hay que ser precisos, puesto que la libertad que juega un rol independiente al derecho, sólo puede garantizarse por un juicio del juez que confirme dicha independencia, al declarar que las situaciones que no están prohibidas son permitidas negativamente, de otra manera considero, no tendría sentido.

Si lo anterior se encuentra ligado estrictamente al principio de autoridad que indica que los órganos del Estado no pueden realizar actos que estén más allá de lo que dictan las normas positivas, en consecuencia, las autoridades tanto judiciales como administrativas tienen que acatar los lincamientos de la ley en estricto sentido; esto es así, puesto que la idea que se sostiene en la salvaguarda de la seguridad jurídica estaría en un severo riesgo.

  • Esta misma cuestión es abordada por Hans Kelsen con más júbilo al introducirse en materia de lagunas.
  • Esta posición netamente radical defendida por nuestro autor, empieza a tornar el panorama hacia una clausura del sistema jurídico 17 al solventar aquellas situaciones no previstas por el derecho, pero advertidas por el legislador permitiéndolas negativamente.

III. Kelsen y su concepción de laguna en el ordenamiento jurídico La teoría pura del derecho, supone una aplicación del orden jurídico por los tribunales en casos concretos, incluso cuando en la opinión y criterio de los juzgadores esto no puede ser posible.18 En este último caso, dicha opinión sólo puede ocuparse en concluir que no existe una norma regulada positivamente y que una determinada conducta ha quedado excluida del ámbito normativo positivo.

Entonces, manifiesta Kelsen, la conducta se encuentra regulada en un sentido negativo por el orden jurídico, es decir, no exigida jurídicamente y en consecuencia se encuentre permitida.19 Para el jurista austríaco, la necesidad de normas positivas y negativas es una función complementaria en la producción legislativa, al igual que en la decisión judicial.

En una postura radical, Kelsen se encamina a criticar la teoría de las «lagunas auténticas» insistiendo en su contenido errático, ello debido a que se fundamenta en la misma ignorancia del hecho que justifica la circunstancia de que cuando una conducta no está prohibida, dicha acción está permitida.20 La tesis «errónea», según el maestro de Viena, concluye en la producción de una norma por parte de la juzgadora y con ello, colma lo que en su opinión considera como una laguna autentica; además, manifiesta el autor, esta teoría justifica su argumento en indicar que la aplicación del derecho válido no es posible, puesto que falta la premisa mayor del silogismo que emplea la autoridad jurisdiccional, es decir, la norma general.

Por esta circunstancia, el juzgador se vea en la necesidad lógica de producir la norma que estructure correctamente su razonamiento jurídico. Kelsen asimismo, estimula una posibilidad en dicha teoría al argumentar que también es posible aplicar el derecho cuando se supone una «laguna», en esta situación, menciona el jurista, es posible el empleo del orden jurídico 21 y ello también constituye aplicación del derecho.

Sin embargo, vale decir que este intento de interpretación del enunciado kelseniano puede entenderse en dos sentidos; por una parte la aplicación del orden jurídico supone una aplicación total de las normas que lo componen en relación a un caso específico, lo cual lógicamente es inaceptable.

Por otro lado, existe el hecho de que el juzgador al suponer una laguna normativa tenga que acudir a todo el ordenamiento vigente para buscar la norma que estructure el silogismo jurídico correctamente y, con ello, la autoridad aplique lógicamente el derecho. En nuestra posición, consideraremos sólo la segunda interpretación, por ser la primera un impedimento lógico y sistemático de la aplicación de la norma jurídica.

Pero como ya se ha comentado, esto es parte fundamental en la crítica que esboza Kelsen en contra de la tesis tradicional referente al problema de las lagunas. Además -continua el profesor austríaco-, que exista una laguna supone un criterio subjetivo en el cual la falta de norma es considerada por el órgano juzgador como una circunstancia indeseable desde una postura jurídico-política, 22 siendo por esta razón que el órgano aplicador haga de lado los lineamientos jurídicos (normas) que le otorga el derecho válido, pues considera como injusta o inadecuada dicha situación.

Esta eventualidad en donde el órgano de aplicación tiene que dejar de lado el derecho válido para decidir, menciona Kelsen, puede ser contemplado desde una visión meramente sub-jetivista, puesto que la suposición de una laguna deviene de un juicio de valor que es relativo y al cual puede surgir uno contrapuesto.23 La crítica de Kelsen hacia esta tradición teórica y judicial, se desenvuelve en un ámbito de justificación donde el juez antepone al derecho válido un juicio de carácter subjetivo.

Para nuestro autor, este hecho es una posibilidad que debe ser remota en la decisión judicial, de otra manera la objetividad y la imparcialidad en este sector se verían sumamente afectadas. Siguiendo con esa misma propensión critica, Kelsen afirma que dicha teoría de las lagunas autenticas ha influido sobremanera en la técnica legislativa contemporánea, donde los códigos integran a sus contenidos disposiciones que dan la alternativa al órgano aplicador de decidir conforme a su juicio, 24 es decir, que ante la falta de norma general o del derecho consuetudinario, el juez puede resolver mediante la regla o juicio que crea prudente.

Al respecto, nuestro autor expone que este tipo de disposiciones no permiten la aplicación lógica del derecho a un caso concreto; 25 pero lo anterior, dice Kelsen, no es posible puesto que un orden jurídico siempre puede ser aplicado, y esto es así debido a que la juzgadora tiene que rechazar la demanda con base en que el orden normativo válido no contiene una norma general que exija al sujeto demandado la obligación que es pretendida por el demandante, lo cual nos lleva a concluir que el supuesto del cual parten ciertos ordenamientos jurídicos es una mera ficción 26 y con ello, que la conducta exigida en la demanda se encuentre permitida negativamente.

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En la teoría pura se considera a esta invención legislativa como un punto en contra de la fragmentación del poder político, 27 en tanto otorga a los órganos judiciales una facultad extensiva y que en cierta medida incrementa su poder político e institucional.

  1. Esto hace suponer, que los jueces estarían facultados para emitir resoluciones a discreción en momentos cruciales donde la norma general brilla por su ausencia.
  2. Igualmente y aunado a lo anterior, tenemos que la apreciación meramente subjetiva del juez en tanto dicha situación sea injusta o indeseable y por ello la aplicación del derecho válido sea insatisfactoria, constituye una justificante para que la autoridad aplicadora opte por decidir según su criterio, lo que indica evidentemente que el aparato legislativo ha delegado una facultad muy específica en manos del poder judicial.

Asimismo, la suposición que se resguarda en la concepción de que el juez repare lo que el legislador olvidó o no contempló o que según a su juicio fue su intención, constituye una conjetura indemostrable 28, puesto que dicha intención del aparato legislativo sólo puede ser factible precisamente en el material que produce: el derecho.

  • En consecuencia, el jurista austríaco defiende la posición de que el derecho siempre puede ser lógicamente aplicable, y la existencia de las denominadas «lagunas» es sólo una mera suposición que sirve para justificar una disposición tal y como la que se ha venido comentando.
  • Sin embargo, el efecto ficticio de dicha norma puede ser concedido si efectivamente la autoridad de aplicación hace suponer una laguna 29 y con ello, justifique su decisión discrecionalmente.

A pesar de que Hans Kelsen hace referencia a cierto «tipos de lagunas», en su teoría es determinante al negar su existencia, o por lo menos las presupone al emplear un proceso de clausura del sistema jurídico. IV. Aspectos importantes de la teoría pura Esta reinterpretación del paradigma del maestro de Viena, supone destacar el concepto de regulación negativa y determinar teóricamente cual es el papel fundamental que representa en la tesis de Hans Kelsen.

En este contexto, la regulación negativa supone una tarea del legislador que implica además, normar positivamente determinadas conductas. La autoridad normativa ejerce su función política regulando positiva y negativamente la conducta humana. Esto equivale a afirmar que hay conductas -y no normas en el sentido estricto de la palabra-, que son justificadas negativamente, es decir, con la permisión negativa de conductas del individuo.

Aquí adquiere relevancia la expresión que indica «lo que no está prohibido está permitido» o en su caso «lo que está permitido no está prohibido». Estas formulaciones tienen varias funciones en la teoría de Kelsen y una de ellas consta precisamente en proteger las conductas no reguladas positivamente.30 Estas funciones pueden identificarse como sigue: a) Aceptar la idea de que existe una regulación negativa en el orden jurídico, implica que prácticamente toda conducta o hecho se encuentra bajo una modalidad normativa válida; b) Que el orden normativo se clausura y todo caso queda solucionado, por ende, el juez siempre puede invocar una decisión fundamentada en el marco del derecho; c) Que no existen concretamente normas negativas, sino una regulación negativa implícita en la legislación positiva dirigida a un número indeterminado de conductas no reguladas positivamente; d) No es necesario que el principio de clausura se encuentre positivizado, la regulación negativa cumple esa función normativa; e) Que la regulación negativa concede una libertad conjunta a la que es objeto de garantía por el orden jurídico positivo.

La regulación negativa constituye un concepto substancial para comprender la tesis kelseniana, tanto para la descripción del derecho positivo en su fase de creación así como en el paradigma de la decisión judicial. Si partimos de la definición propuesta por el filósofo Von Wright, podemos identificar la clausura de un sistema normativo en tanto toda acción puede ser determinada deónticamente.31 La regulación negativa es una suerte de este tipo de proceso hermético, mismo que se basa en la ínterdefinibilidad de las modalidades de permisión 32 y prohibición, formula mejor conocida como el «principio de prohibición».

Para Carlos Alchourrón y Eugenio Bulygin, el denominado principio de prohibición constituye una verdad analítica.33 Sin embargo, en la postura de los mencionados autores, dicho principio guarda una ambigüedad 34 que oscurece la forma de comprender la fórmula hermética en el proceso de aplicación de la norma jurídica y presupone que no todos los sistemas normativos son cerrados.

  1. Para lograr tal distinción conceptual, Alchourrón y Bulygin identifican entre enunciados prescnptivos y descriptivos.
  2. Un enunciado de la primera clase se emplea con la función de expresar ordenes, prohibiciones o permisiones, normas referidas a la conducta humana.
  3. Un enunciado descriptivo de las normas constituye una proposición normativa, en tanto informa algo acerca de las obligaciones, prohibiciones o permisiones impuestas por dichas normas.35 El problema, exponen los autores argentinos, se encuentra en los niveles del lenguaje.

Puesto que el principio aludido atiende a una permisión débil 36 que sólo indica la inexistencia de una norma que prohíbe una determinada conducta, 37 dicho principio no expresa una norma, sino una proposición normativa desarrollada en un metalenguaje.

Esto es así -dicen los autores-, porque la permisión débil indica un carácter de la conducta y no de la norma, en contraste con el permiso fuerte que alude a un hecho positivo, la existencia de una norma; en tanto la permisión débil sólo expone un hecho negativo, la inexistencia de una norma prohibitiva.38 Esta versión débil del principio de prohibición, de acuerdo con los autores no clausura el sistema y deja abierta la posibilidad de que existan lagunas.39 Este planteamiento de Alchourrón y Bulygin, 40 constituye una de las críticas fuertes en referencia al postulado hermético que expone Kelsen en la obra que hemos venido tratando.

Sin embargo, vale comentar que la interpretación que realizan Alchourrón y Bulygin, 41 se sostiene en una descripción frágil, e incluso sencilla de la tesis que defiende Hans Kelsen, al no señalar la función que guarda la regulación negativa. El problema reside efectivamente en considerar ahora, que el principio de prohibición que se contiene en la Teoría Pura del Derecho, no representa una proposición normativa, sino un auténtico resultado del proceso de regulación legislativa, una actitud normativa 42 que determina deónticamente ciertos estados de cosas o acciones.

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Aquí la situación es variablemente distinta a la simple concepción que se viene comentando, pues denota una posibilidad que lógicamente es advertida por Kelsen al proponer un sistema legislativo positivo y negativo. En esto, la fórmula que expresa que todo lo que no está prohibido, está permitido, es una expresión con significado en el postulado kelseniano y que simultáneamente cierra o clausura el orden jurídico.

En este sentido, no podemos hablar de normas negativas específicas y objetivas a merced de identificación directa del operador del derecho, sino únicamente de un acto de la autoridad normativa que desvincula del ordenamiento jurídico ciertos estados de cosas al igual que una pluralidad de acciones, permitiéndolas.

Si el maestro de Viena no hubiese previsto esta situación ligada al principio de prohibición, éste carecería de sentido y su aplicación sería tal y como lo afirman Alchourrón y Bulygin, sólo materia de un enunciado descriptivo del sistema normativo en cuestión e implicaría con ello la presencia de lagunas.

Empero, el principio aludido, como ya se ha venido explicando, cumple una función complementaria al derecho positivo, permitiéndole al juez fundamentar su decisión en base a este régimen negativo de regulación. Un aspecto muy característico lo constituye el hecho de que el legislador kelseniano cumple una función de regulación total con respecto a la conducta, 43 y sus actos propiamente institucionales proponen una fase de la actividad legislativa que comúnmente no se aprecia en el derecho positivo que vivimos.

  1. Además, la presencia de lagunas en un sistema de regulación que se rige por ambos ciclos es una situación virtualmente imposible.
  2. Hans Kelsen, indudablemente, desarrolló una visión del derecho que cubre aspectos más allá del ámbito de los actos positivos del hombre, calificando incluso aquellos en donde su pasividad constituye un elemento de configuración normativa.

Este nuevo enfoque relacionado con el proceso de creación y decisión en el derecho posiblemente traiga a colación de nueva cuenta el referente kelseniano a estudios sobre lagunas e interpretación jurídica y, sobre todo, origine la discusión científica.V.

¿Incompletitud del derecho o de la ciencia? Si bien en el presente trabajo me he limitado a exponer sólo algunos aspectos kelsenianos, es prudente agregar algunos breves comentarios en torno a una reciente obra con tratamiento exclusivo al fenómeno de las lagunas en el derecho, donde intervienen vanos juristas.

Me refiero a Lagunas en el Derecho. Una Controversia sobre el Derecho y la Función Judicial (2005). A raíz de un enfrentamiento teórico entre Atria y Bulygin muchas opiniones se han visto en escena, pero las vertidas en dicho trabajo son exquisitas debido a la colaboración de Moreso, Ruiz Mañero, Rodriguez y Navarro.

  • La primera impresión y creo la más sólida concierne a Eugenio Bulygin, quien sostiene y defiende la concepción de Normative Systems, y no es para menos, el aparato conceptual con el que cuenta es estable y además fructífero.
  • Atria, por su parte, argumenta a favor de una tesis donde la discrecionalidad del juez en casos de laguna queda en tela de juicio.

Tanto Atria como Ruiz Mañero sostienen que el juez en caso de laguna debe rechazar la pretensión de una de las partes, lo que implica aceptar, quizá parcialmente, la tesis asumida por Kelsen; sin embargo, esto nada dice acerca de la completitud del derecho, aceptando por necesidad el fenómeno de las lagunas.

A pesar de que Atria expone que la tesis de sistemas normativos no ofrece una sólida distinción entre casos regulados y no regulados, advirtiendo un problema desde la perspectiva del razonamiento jurídico para inclinarse entre formalismo o escepticismo, no se aprecia un ataque directo al concepto de laguna normativa esgrimido en Normative Systems, centrando únicamente el eje de ataque en la discrecionalidad del juez al momento de resolver.

El mismo Bulygin a manera de réplica argumenta que la crítica asumida por Atria en referencia a Raz (no diferencia entre casos regulados y no regulados) no es aplicable a su teoría, quizá se ajuste al modelo de Raz pero no al de NS.44 Lo anterior en razón de que la noción de laguna normativa defendida por Alchourrón y Bulygin radica en una relación entre tres tipos de conjuntos: un conjunto de normas, un conjunto de casos y un conjunto de soluciones, mismos que se derivan de un universo del discurso con base a ciertas propiedades que el legislador ha considerado relevantes.

En todo caso, sería un punto crítico a Raz pero no a NS. A partir de lo anterior, considero necesario ahondar en dos aspectos que posiblemente no procuren acuciosa revisión, pero creo son interesantes: me refiero a las diversas nociones de «laguna» que imperan en diversas teorías del derecho y a la forma en que el juez resuelve los casos donde hay presencia de lagunas, siendo este segundo tema el punto donde los juristas crean provechosas discusiones.

Admito que la sola aceptación de «lagunas» dentro de una teoría del derecho es un problema que el jurista adopta según su inclinación metodológica. La cuestión de qué debe hacer el juez ante una laguna es un problema aun mayor. Evidentemente, la labor de Alchourrón y Bulygin al brindar un modelo para la identificación de lagunas normativas es un complejo metodológico muy sólido, y que en cierta medida se adecúa perfectamente a la noción del derecho que ellos defienden (deductiva).

  1. Si Atria, por ejemplo, hace suya esa noción de «laguna normativa» al tipo NS, su teoría está destinada a aceptar la presencia de lagunas irremediablemente.
  2. No sólo esto ocurriría con Atria y Ruiz Mañero, sino con cada teórico que acoja una concepción del derecho deductiva como lo es la desarrollada por Alchourrón y Bulygin.

Juristas del calibre de Rodríguez, 45 incluso el propio Ruiz Mañero 46 no me dejarían mentir al advertir la base teórica con la que opera NS. Como un ejemplo de lo anterior, en física actual existen dos teorías bastante conocidas y que han sido igualmente corroboradas en el marco experimental: la teoría relativista de la gravitación y la teoría cuántica.

  • Sustancialmente ambas resultan ser incompatibles, ya que la primera no opera en el mundo cuántico, pero ambas describen con suma precisión algunos aspectos de la realidad.
  • Quizá algo semejante suceda con la noción de laguna que cada teoría del derecho sustenta.
  • No obstante, vale señalar que la Teoría Pura del Derecho no es a la forma supuesta de NS, lo que admite aplicar criterios de análisis diversos, respectivamente.

Kelsen, por decir, no expuso en la teoría pura que las consecuencias lógicas de las normas fueran parte del derecho, situación que efectivamente sucede en la postulación teórica de sistemas normativos. Lo mismo sucedería no sólo con Kelsen, sino además con Hart, Rossy otros juristas.47 Por otra parte, resulta muy conveniente el comentario que realiza Navarro en la citada obra, al mencionar que la actitud de un juez en caso de laguna es contingente; de esta manera dimensiona la teoría con la realidad jurídica.

Dice el autor que en Argentina no existe la obligación directa de que el juez rechace la demanda en caso de laguna, lo que según a su criterio hace falsa, por lo menos en ese país, la tesis sostenida por Atria.48 Entonces, cabría mencionar también que en la Constitución del Estado de Sonora, en el artículo segundo se dispone el principio de prohibición de forma muy clara, y, consecuentemente, por lo menos en dicha entidad federativa no hay lagunas normativas.49 En este sentido, posiblemente el trabajo de Kelsen explicaría mejor el funcionamiento y la aplicación de las leyes en dicho Estado que Normative Systems.

No obstante lo anterior, no concibo una teoría del derecho a la forma de NS, y en esto concuerdo conjuristas como Scmill 50 al no admitir el carácter o propiedad deductiva de los sistemas jurídicos.51 Sin embargo, muestro acuerdo en el modelo de NS en cuanto a la reconstrucción de sistemas normativos.

Posiblemente la intuición de Alchourrón y Bulygin de engendrar una teoría lógica del derecho está muy lejana a las concepciones usuales del derecho como institución, y quizá sea también por esta razón que supera todas las expectativas hasta el momento. Una segunda impresión, y quizá no sea de mayor relevancia, es que la obra citada en párrafos anteriores -por lo menos parcialmente-, arroja un indicador que parece ser insuperable: el hecho de que algunos juristas se han sometido a la aceptación de un concepto tan complejo como es el de «laguna» y, que en todo caso, sólo nos proyecta la debilidad del derecho como institución para resolver los diversos conflictos sociales, atenuando uno de los principios fundamentales en la operación del orden jurídico: la seguridad jurídica.

Bibliografía Alchourrón, Carlos y Bulygin, Eugenio, Introducción a la metodología de las ciencias jurídicas y sociales, Astrea, Buenos Aires, 1971. Atria, Fernando, etal., Lagunas en el Derecho. Una controversia sobre el Derecho y la función judicial, Marcial Pons, Ediciones Jurídicas y Sociales, Madrid, 2005.

Bulygin, Eugenio, «Sistema Deductivo y Sistema Interpretativo», en Isonomía, Revista de Teoría y Filosofía del Derecho, núm.13, ITAM, México, octubre, 2000. Cracogna, Dante, Cuestiones fundamentales de la teoría pura del Derecho, Fontamara, México, 1998. Echave, Delia Teresa, Urquijo, María Eugenia, Guibourg, Ricardo A., Lógica, proposición y norma, Astrea, Buenos Aires, 1980.

Kelsen, Hans, Teoría Pura del Derecho, trad. Roberto J. Vernengo, Porrúa, México, 1960. Mendonça, Daniel, Exploraciones normativas, Fontamara, México, 1995. Moreso, Juan José, Normas jurídicas y estructura del Derecho, Fontamara, México, 1997. Moreso, Juan José, Navarro, Pablo y Redondo, Cristina, Conocimiento jurídico y determinación normativa, Fontamara, México, 2002.

  • Navarro, Pablo y Redondo Cristina, Normas y actitudes normativas, Fontamara, México, 1994.
  • Redondo, María Cristina, «Sobre la completitud de los sistemas jurídicos», en Análisis Filosófico XXVI, núm.2, (noviembre, 2006).
  • Rodríguez, Jorge Luis, «Lagunas axiológicas y relevancia normativa», en Isonomía, Revista de Teoría y Filosofía del Derecho, núm.22, México, ITAM, 1999.

––––––––––, «La tensión entre dos concepciones de los sistemas jurídicos. Estudio homenaje a Carlos Eduardo Alchourrón», en Análisis Filosófico XXVI, núm.2, noviembre, 2006. Ruibal, Corella, Juan A. Constitución Política del Estado de Sonora (Antecedentes históricos y comentarios a su articulado), Porrúa, México, 2006.

Schmill, Ulises, «Derecho y Lógica», en Isonomía, núm.4, abril, México, 1996. Wright, G.H. von, An Essay in Deontic Logic and the General Theory of Action, Acta Philosophica Fennica XXI, Helsinki-Amsterdan, 1968. Notas * Agradezco profundamente las observaciones que hicieron a este trabajo los profesores Rogelio Larios y Lucila Caballero.1 Kelsen, Hans, Teoría Pura del Derecho, Trad.

Roberto J. Vernengo, Porrúa, México, 1960, p.18.2 Idem,3 En lo referente al estudio del derecho, es importante destacar el carácter positivista de la doctrina kelseniana, dando cuenta que ella no supone conceptos o procesos metafísicos en la explicación de tal fenómeno.

En palabras del profesor Dante Cracogna en relación a la obra de Kelsen: «.el Derecho es una creación exclusivamente humana que nada tiene que ver con ¡deas trascendentes como dios o la Naturaleza, entonces las «formas de creación normativa» revisten una significación muy especial, que justifica plenamente una elaboración teórica capaz de explicarlas y analizarlas.» Véase: Cracogna, Dante, Cuestiones fundamentales de la teoría pura del Derecho, Fontamara, México, 1998, p.44.4 Kelsen, op.

cit, p.28-29.5 Idem.6 Idem.7 Idem.8 Idem.9 Ibid., p.30,10 Ibid., p.55.11 Idem.12 Según los planteamientos teóricos de Kelsen, la validez de una norma se adquiere con su existencia y de ésta se obtiene el carácter positivo. En este caso, ciertamente especial, no podemos hablar de normas negativas concretas, sino únicamente de una regulación negativa implicada en la actividad legislativa de la autoridad normativa.

No obstante ello, aclarar esta interrogante resulta ser complicada desde la perspectiva de tomar en consideración de que pueden existir normas que no podemos apreciar en base a la observación directa. Sobre un desarrollo especializado acerca de la validez en la tesis kelseniana. Véase: Moreso, Juan José, Normas jurídicas y estructura del Derecho, Fontamara, México, 1997, pp.61-72.13 Mendonca menciona algo importante en relación al concepto de validez de las normas al desarrollar la existencia abstracta de la norma como un presupuesto de validez.

Dice el autor: «.la existencia de las normas depende, pues, única y exclusivamente, de la posibilidad de que sean formuladas lingüísticamente. Esta condición hace que las normas sean concebidas como el contenido conceptual de posibles actos de prescribir y, por lo tanto, como entidades abstractas, puramente ideales.» Véase: Mendonça, Daniel, Exploraciones normativas, Fontamara, México, 1995.p.30.

  • En este sentido, la posibilidad de que exista una norma es un criterio suficiente para su validez.
  • Vale considerar por supuesto, si esa es la línea que pretendía seguir Kelsen al formular un concepto negativo de regulación, al referirse a posibles normas dentro de un género regulativo negativo.14 Kelsen, op.

cit, p.55.15 Ibid., p.56.16 Idem.17 Sobre esto. Jorge Luis Rodríguez indica: «Muchos filósofos del derecho han sostenido la idea de completitud de los sistemas jurídicos, esto es, que no existen lagunas en el derecho en el sentido indicado. Hans Kelsen puede tomarse como un buen ejemplo de este punto de vista.

El principal argumento empleado por Kelsen para justificar la tesis de que no existen lagunas en el derecho se basa en el principio de que todo lo que no está prohibido por el derecho está permitido de manera que, en la perspectiva de Kelsen, para todo sistema jurídico α, para toda acción p y para todo caso q, si p no está prohibida en el caso q por a, entonces p está permitida en q por a.» Véase: Rodríguez, Jorge Luis, «Lagunas axiológicas y relevancia normativa», Isonomía, Revista de Teoría y Filosofía del Derecho, núm.22, México, ITAM, 1999, p.350.18 Kelsen, op.

cit, p.254,19 Idem.20 Ibid., p.255,21 Idem.22 Idem.23 Idem.24 Ibid., p.256,25 Idem.26 Idem.27 Idem.28 Ibid., p.257,29 Idem.30 En relación con este punto, otros autores como Echave, Urquijo y Guibourg, sostienen que el mencionado principio de prohibición constituye un presupuesto pragmático de la teoría normativa.

  1. Dicen los juristas: «Antes de la introducción de una sistema normativo no existes conductas permitidas, pero esta afirmación es meramente lingüística.
  2. Sólo señala el hecho de que, a falta de una idea de limitación, no es posible calificar su ausencia.
  3. Así, no se concibe la permisión sin la prohibición, como no hay silencio sin sonido ni tío sin sobrino antes de la primera norma todas las conductas dejan de ser ingenuas para ser permitidas los argumentos expuestos permiten comprender cuál es la línea de razonamiento -llamada imperativismo-que lleva a postular el principio de prohibición como un presupuesto pragmático de la teoría normativa, y no como una «norma de clausura – contingente.» Esta reflexión de los lógicos argentinos, puede detenernos a repensar el campo de la conducta antes y después de la norma, puesto que no se puede hablar de permisos en un ámbito donde no se prohíben comportamientos, de otro modo ello deviene un sin sentido.

Véase: Echave, Delia Teresa -Urquijo, María Eugenia-Guibourg, Ricardo A., Lógica, proposición y norma, Astrea, Buenos Aires, 1980, pp.157-158,31 Wright, G.H. von, An Essay in Deontic Logic and the General Theory of Action, Acta Philosophica Fennica XXI, Helsinki-Amsterdan, 1968, p.83.32 Alchourrón y Bulygin exponen que el carácter deóntico de la permisión es el único modelo que puede calificar una acción y su negación sin que se produzcan incoherencias.

Por ello que la regla de clausura haga referencia a una permisión que cumple con las condiciones de completitud y coherencia de los sistemas normativos. Véase: Alchourrón, Carlos y Bulygin, Eugenio, Introducción a la metodología de las ciencias Jurídicas y sociales, Astrea, Buenos Aires, 1971, p.190.33 Ibid., p.172.34 Ibid., p.173.35 Idem.36 El concepto de permisión débil, atiende a una ausencia de normas y actitudes, asf lo manifiestan Pablo Navarro y Cristina Redondo al explicar: «.P, no correlaciona normas y actitudes sino la ausencia de normas y la ausencia de actitudes P,) Pwp= £ CnA.

Esto significa que la conducta p está permitida si y sólo si -p no pertenece al sistema CnA, y este sistema esté compuesto sólo por normas de obligación.» Ver: Navarro, Pablo y Redondo Cristina, Normas y actitudes normativas, Fontamara, México, 1994, pp.14-15.

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Apuntado esto, es necesario manifestar que para Kelsen existe una actitud normativa, sin embargo, no se tiene expresamente una normación específica contenida en la regulación negativa, indicando con ello que se dirija a una pluralidad de comportamientos no regulados postivamente.37 Alchourrón y Bulygin, op.

cit, p.177.38 Idem.39 Ibid., p.178.40 El postulado de Alchourrón y Bulygin respecto al concepto de laguna, afirman importantes juristas, consiste en que «.existe una laguna en un sistema jurídico si y sólo si una determinada acción no está prohibida ni permitida en sentido fuerte por las normas de ese sistema».

  1. Véase: Moreso, Juan José, Navarro, Pablo y Redondo, Cristina, Conocimiento jurídico y determinación normativa, Fontamara, México, 2002, p.49.
  2. Hay que precisar, no obstante, que no se discute aquí la tesis de Alchourrón y Bulygin en relación a lagunas normativas, sino que es prudente considerar que para los lógicos argentinos el sentido fuerte de la modalidad permisiva es una variable determinante al momento de la sistematización de normas.41 Alchourrón y Bulygin, op.

cit, pp.187-188.42 En este sentido, la actitudes normativas relevantes se manifiestan calificando deónticamente determinadas acciones o estados de cosas. Cfr. Navarro y Redondo, op. cit, p.13.43 Esto es denominado también como completitud absoluta, misma que es considerada como un postulado ideal y exigente en tanto todos los casos estén solucionados en referencia a un sistema jurídico determinado.

  • Véase: Bulygin, Eugenio, «Sistema deductivo y sistema interpretativo», en Isonomía, Revista de Teoría y Filosofía del Derecho, ITAM, México, octubre, 2000, p.56.44 Cfr.
  • Atria, Fernando, et ai, Lagunas en el Derecho.
  • Una controversia sobre el Derecho y la función Judicial, Marcial Pons, Ediciones Jurídicas y Sociales, Madrid, 2005, p.38.45 Dice al respecto Rodríguez: «Interpretar al derecho como un sistema requiere seleccionar cierta relación entre sus normas como definitoria de su esctructura.

En Normative Systems esa relación es básicamente la relación de consencuencia lógica: el derecho es concebido como un sistema porque se lo reconstruye como un sistema deductivo, esto es, como un conjunto de enunciados clausurado bajo la noción de consecuencia lógica».

Rodríguez, Jorge L, «La tensión entre dos concepciones de los sistemas jurídicos. Estudio Homenaje a Carlos Eduardo Alchourrón», en Análisis FilosóficoXXII, núm.2, noviembre, 2006, p.246.46 Menciona Ruiz Mañero: «Lo que hay en la base de tratamiento de Alchourrón y Bulygin del problema de las lagunas es una concepción de la dimensión regulativa del derecho que a éste exclusivamente como un conjunto de unidades -las diversas reglas jurídicas- que correlacionan, cada una de ellas, otros casos genéricos con alguna solución normativa.

Estas unidades o reglas pueden ser, bien el producto directo de una fuente, bien consecuencias lógicas de las unidades producto de una fuente». Ver: Atria, Fernando, era/., op. cit, p.105.47 Esta misma consideración es compartida por C. Redondo, al decir que: «Por ejemplo, autores como Kelsen, Hart o Raz aceptarían sin lugar a dudas un ideal de reconstrucción ‘sistemática’ y, efectivamente, piensan o reconstruyen el derecho como un sistema.

  • No obstante, ninguno de ellos aceptaría que se trate de un sistema deductivo».
  • Véase: Redondo, María Cristina, «Sobre la completitud de los sistemas jurídicos», en Análisis Filosófico XXU, núm.2, (noviembre, 2006) p.301.48 Ibid., p.95.49 «En Sonora la investidura de los funcionarios públicos emana de la Ley y está sujeta a ella.

Las prescripciones legales constituyen el único límite a la libertad individual. En este concepto, las autoridades sólo pueden obrar ejercitando facultades expresas de la Ley y los particulares pueden hacer todo lo que ésta no les prohíba «. Ruibal, Corella, Juan A.

Constitución Política del Estado de Sonora (Antecedentes históricos y comentarios a su articulado), Porrúa, México, 2006, p.44.50 Asevera Schmill: «Lo que tenía en mente o intentaba explicar es que «el contenido normativo» sí pueden tener relaciones lógicas, -estar en contradicción, por ejemplo-, o su contenido ser deducible de otro, lo cual no significa, ni puede significar, que la validez de las normas que tienen esos contenidos o significados, etc., dependa de la satisfacción de un postulado de la lógica, ni que la validez de una norma dependa de que su contenido normativo sea deducible, de manera pura semántica, del contenido de otra norma.» Véase en: Schmill, Ulises, «Derecho y Lógica», en Isonomía, núm.4, abril, México, 1996, p.78.51 Sobre la implicación de la lógica en el derecho, Guarinoni expone lo siguiente: «La lógica sólo puede dar cuenta de verdades formales, y a ella le tiene sin cuidado cuál sea la forma de verificar premisas de las cuales parten los razonamientos.

Sólo es un método formal para garantizar la verdad de determinadas conclusiones a partir de ciertas premisas, cuya verdad o falsedad es establecida fuera de la Lógica Por otra parte, dos de los problemas fundamentales que aparecen cuando se quiere ver a un conjunto de normas como un sistema, son problemas lógicos; el de la derivación o consecuencia de un grupo de enunciados, y el de las contradicciones normativas».

¿Qué son normas negativas?

De Wikipedia, la enciclopedia libre Es una expresión empleada por el filósofo austriaco Hans Kelsen en la obra Teoría pura del Derecho, Según el planteamiento de esta teoría el comportamiento humano es regulado por un orden normativo en dos sentidos: positivo y negativo.

  1. La regulación es positiva si determinado orden normativo exige una acción, o la omisión de una conducta específica.
  2. ​ Kelsen expone que este tipo de regulación es válida en un sentido objetivo.
  3. Una norma que faculta, es un claro ejemplo de regulación positiva.
  4. La regulación es negativa cuando un orden jurídico no establece objetivamente la prohibición de una determinada conducta, pero tampoco se encuentra permitida en dicho orden normativo; se dice entonces que la conducta está permitida solo en sentido negativo.

En un trabajo aparte titulado ¿Existen normas negativas?, ​ Mizhael Nápoles explora con más detalle lo referente a las normas negativas, exponiendo que en la Teoría Pura del Derecho la función de la regulación positiva y negativa es de complementariedad en la función legislativa así como en la operatividad judicial.

Además, resalta el hecho de que la autoridad normativa no es consciente de tal operación, pasando incluso por desapercibida en los modernos sistemas de legislación. En una reinterpretación del postulado kelseniano, dicho trabajo señala que la actividad legislativa cumple su función política al regular positiva y negativamente la conducta humana.

En este sentido, la tesis de Kelsen aduce una protección de aquellas conductas permitidas de forma negativa, por lo que la expresión que reza «todo lo que no está prohibido está permitido» (principio de prohibición), no es solo un formulismo en la teoría pura, sino que cumple con diversas funciones: a) Implica que toda conducta se encuentra bajo una modalidad válida; b) Clausura el orden normativo, solucionando todos los casos, posibilitando al juzgador decidir siempre conforme a derecho; c) No hay normas negativas, sino una regulación negativa implícita en la regulación positiva; d) No es necesario positivizar el denominado principio de prohibición; e) La regulación negativa concede una libertad análoga a la otorgada objetivamente por el orden jurídico positivo.

¿Qué es ser permisivo ejemplos?

Ejemplos de individuos permisivos – Quien es permisivo, por lo tanto, muestra tolerancia a la transgresión de normas o, al menos, aparece como alguien que está abierto al intercambio de opiniones y de razones antes de tomar una decisión. Si una maestra anuncia la fecha de un examen y, tras las súplicas de sus alumnos, decide postergarla unos días, podrá decirse que es una persona permisiva.

Un padre, por otra parte, será calificado como permisivo cuando permite que su hijo realice ciertas actividades o tenga una determinada conducta que, para otros padres, pudieran ser motivo de censura o reprobación, Un padre permisivo, de esta manera, dejaría que su hijo adolescente se movilice solo por la calle aunque sea de noche, le permitiría asistir a conciertos de rock con sus amigos o aceptaría que no estudie cuando no tiene ganas de hacerlo.

Lo contrario de permisivo es estricto, El jefe que impide que sus empleados conversen en horas de trabajo, la maestra que no acepta ninguna excusa cuando un alumno no realiza una tarea o el padre que no deja que su hijo adolescente asista a una discoteca podrían mencionarse como estrictos. Que Son Las Normas Permisivas Alguien estricto actúa de manera opuesta a un individuo permisivo. Puede servirte: Excusa

¿Qué es permisividad ejemplos?

De Wikipedia, la enciclopedia libre La sociedad permisiva es el nombre dado a una sociedad donde el libertinaje no tiene una connotación negativa y las normas sociales se tornan cada vez menos restrictivas para el individuo, no dando valor a lo que se considera «normal» o convencional.

Aumento del libertinaje sexual.-Esto incluye participar en actividades sexuales que se consideran inaceptables o incluso están penadas ( sadomasoquismo, pedofilia, necrofilia ) Aumento del acceso a material violento y lujurioso.- incluyendo películas, música, literatura y otros tipos de representaciones. ( Parental Advisory )

La sociedad permisiva es considerada positiva para grupos políticos como el anarquismo, progresismo, Socialismo del siglo XXI, entre otros. El Conservadurismo y grupos políticos de centro-derecha consideran negativa una sociedad permisiva ya que plantean que causa una disminución de valores que fundamentan una sociedad con un funcionamiento eficiente.

¿Qué es permisivismo ejemplos?

La falacia del permisivismo educativo UNA viñeta humorística publicada recientemente en un periódico era todo un editorial. Contenía dos episodios en dos cuadros sucesivos. En el primero se veía una escena de 1970: un padre irritado abroncaba a su hijo por sus malas notas; en la segunda (año 2000) otro padre enfadado abroncaba por el mismo motivo a un profesor, mientras el hijo sonreía satisfecho.

La viñeta sugiere que actualmente vivimos en una sociedad que ha adoptado el modelo educativo de libre desarrollo por el que los padres permiten a los hijos todo tipo de comportamientos. Estos padres permisivos tienen una tolerancia sin límites con sus hijos y actúan como sus abogados defensores frente a los supuestos agravios que reciben de los profesores.

Por ejemplo, «el profesor X me tiene manía». Los actuales profesores de enseñanza secundaria se sienten agobiados por el excesivo número de correos electrónicos que reciben diariamente de los hijos de padres permisivos; al parecer piensan que sus profesores tienen que estar disponibles las 24 horas del día.

Además, muchos de esos correos están fuera de lugar. Por ejemplo, el siguiente: «el lunes no podré ir a su clase porque temo estar con resaca después de una fiesta de fin de semana». Cuando todo está permitido se dificulta mucho la adquisición de criterios sobre la moralidad de los actos. Si todo está permitido todo es aceptable; no hay distinción entre el bien y el mal.

Como las normas morales objetivas se consideran prejuicios a extinguir, desaparecen los códigos morales, que son sustituidos por una ética subjetiva de corte psicologista. Esta última evita términos como «bueno» y «malo» para utilizar otros más «progresistas» en su lugar: «maduro-inmaduro» o «adaptado-inadaptado».

Esto explica por qué últimamente muchas personas han cambiado el confesor por el psicólogo. Algunas muestras de permisivismo educativo en familias de ahora: permitir a los hijos que hablen como quieran (aunque utilicen expresiones groseras o malsonantes); que coman otra cosa si no les gusta lo que se les ha preparado; darles dinero cada vez que desean comprar algo.

Algunos padres permisivos evitan contrariar a sus hijos para evitar que surjan conflictos; ceden por sistema para que haya «paz» en la familia. Los efectos negativos observados en la adopción del permisivismo educativo en muchas familias y escuelas prueban que se trata de una falacia.

Una falacia (del latín ‘ ‘: engaño) es un argumento que parece válido, pero que no lo es. Algunas falacias se utilizan intencionalmente para persuadir con el propósito de manipular, mientras que otras son producto de la ignorancia. Gustave Thibon, tras preguntarse si el permisivismo es un bien para el hombre, contesta lo siguiente: «Cabe ponerlo en duda si se juzga al árbol por sus frutos.

Porque ocurre que el hombre, desde que puede permitírselo todo está vacío. Es una especie de niño mimado que patalea de aburrimiento. El hombre, en esta situación bosteza su vida». Por su parte, el doctor Spock, padre del permisivismo educativo en Estados Unidos, tras descubrir el fracaso de esa teoría pidió perdón de rodillas a los padres de familia desde la televisión por el daño que les había causado.

El engaño principal del permisivismo consiste en llamar autoritarismo a la autoridad. Por eso conviene recordar que en el pensamiento romano la autoridad no consistía tanto en el ejercicio del poder (‘potestas’) como en su fundamento, la ‘auctoritas’: fuerza que sirve para sostener y acrecentar las posibilidades del otro, impulso para desarrollar capacidades, refuerzo de los buenos comportamientos.

Se trata de la autoridad moral, que se basa en la credibilidad de quien la ejerce. «Lo que no pudo realizar por poder, lo consiguió por autoridad» (Cicerón: Discurso contra Pisón). La credibilidad conlleva coherencia de vida. No es un objetivo fácil. Se cuenta que un profesor le hizo una anotación manuscrita a un alumno en su hoja de examen.

El alumno le dijo: «profesor, no entiendo lo que ha escrito en mi examen». El profesor contestó: «he puesto que escribas con letra más clara». El pediatra francés A. Naouri criticó la pedagogía permisiva según la cual los padres no deberían negar nada a los hijos para evitar frustraciones. Además se declaró defensor de la frustración precoz de los niños.

Las pequeñas frustraciones de los niños tienen mucho valor educativo: facilitan una imagen más realista de uno mismo; fomentan el autocontrol y espolean el deseo de luchar. El permisivismo educativo ha creado y sigue creando niños y adolescentes inseguros, debido a que no fueron entrenados para afrontar dificultades por sí mismos.

¿Cuáles son las normas prescriptivas?

Las leyes prescriptivas (o proscriptivas) son normas que regulan la conducta de los agentes afectados por las mismas, indicando qué es obligatorio y qué está prohibido, qué se debe hacer y qué no se puede hacer.

¿Qué quiere decir normas imperativas?

Una ley es imperativa cuando no es posible sustraerse a lo que obliga o prohibe, y es supletoria cuando lo dispuesto por la norma puede ser cambiado o modificado según la voluntad de las personas intervinientes en la situación jurídica por la ley elaborada o regulada.

¿Qué es una norma interpretativa?

Parl. Resolución interpretativa que constituye una norma de carácter general y no un mero acto de interpretación de una norma reglamentaria, y cuya finalidad radica en ilustrar, aclarar o fijar determinados criterios hermenéuticos sobre preceptos reglamentarios.

¿Qué son las normas prescriptivas y las prohibitivas?

En concreto, hablamos en Derecho penal, al menos, de tres clases de normas de conducta: prohibitivas (en cuanto que establecen lo que no ha de realizarse), prescriptivas (porque establecen lo que ha de hacerse) y facultativas (o permisivas, porque otorgan facultades de obrar aun lesionando bienes jurídicos).