Las Normas Morales Vigentes Hace Una DCada Y Los Actuales Son Diferentes Por Que Dependen De..?

¿Qué son las normas morales? – Las normas morales son reglas de conducta impuestas por una sociedad que rigen el accionar de las personas de modo que puedan distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. Son reglas basadas en la ética que permiten encauzar la vida de una persona hacia el bien como el valor supremo.

Estas normas se cumplen de manera voluntaria y su incumplimiento carece de una sanción concreta, aunque conlleva el rechazo por parte de la sociedad que puede crear remordimiento en el individuo. En el caso de las normas jurídicas, que también se rigen desde la ética, su incumplimiento sí tiene peso legal porque se basan en la justicia como valor social supremo y no solo en el bien como valor supremo.

La moralidad es la capacidad mental para reconocer qué es bueno y justo para luego actuar en consecuencia. La moral constituye un conjunto de normas y reglas consideradas éticas y aceptables, que permite llevar una vida armoniosa en comunidad, Muchas normas morales son de carácter universal, como «no matar» y «respetar a los demás».

Sin embargo, muchas otras normas dependen del contexto social y de su historia cultural. Lo que en una población es considerado como moralmente correcto, en otra podría significar lo contrario. Por ejemplo, en ciertas culturas es aceptada la poligamia (que una persona pueda casarse con varios individuos a la vez), mientras que en otras culturas eso es inaceptable y solo rige la monogamia (una sola pareja exclusiva).

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¿Cómo se establecen las normas morales vigentes?

Normas morales y normas jurídicas – Las Normas Morales Vigentes Hace Una DCada Y Los Actuales Son Diferentes Por Que Dependen De. En muchos casos, como ante el robo, la norma moral coincide con la norma jurídica. Entre las normas jurídicas y las normas sociales existe una importante distancia. Si bien ambas son fruto del control de la sociedad sobre sí misma, provienen de instancias muy distintas.

Las normas jurídicas forman parte del andamiaje legal de una sociedad, es decir, de la administración básica de justicia y orden, según lo establecido en la Carta Magna. Por otro lado, las normas morales forman parte de la tradición cultural, religiosa o emocional de la sociedad misma. Esto significa que mientras las normas jurídicas se ocupan de la administración de justicia, las normas morales se ocupan de aquello que la sociedad considera tradicionalmente bueno, correcto o de buen gusto.

Las normas morales son hasta cierto punto coercibles, ya que la sociedad toda vela por su cumplimiento, aun siendo parte de un código invisible en muchos casos. En otros, en cambio, ciertas posturas morales se reflejan en normativas jurídicas, y en ese caso convergen ambas perspectivas,

¿Qué influencia tiene la moral en el derecho actualmente?

2. Moral y derecho | Gestion Sanitaria Las relaciones entre la Moral y el Derecho constituyen una de las cuestiones más importantes y complejas de la Filosofía del Derecho, sobre todo si se tiene en cuenta que afectan al concepto del Derecho, a su aplicación, a las relaciones entre legalidad y justicia o al espinoso tema de la obediencia al Derecho.

  1. La Moral y el Derecho hacen referencia a una parte importante del comportamiento humano y se expresan, en gran medida, con los mismos términos (deber, obligación, culpa, responsabilidad).
  2. Se puede decir que el contenido del Derecho tiene una clara dependencia de la moral social vigente, de la misma forma que toda moral social pretende contar con el refuerzo coactivo del Derecho para así lograr eficacia social.

Las teorías en relación con la Moral y el Derecho se pueden sintetizar de la siguiente manera:

  • Confusión entre ambos conceptos.
  • Separación tajante, y
  • Consideración de ambos conceptos como distintos, sin perjuicio de las conexiones entre ambos.

Compartimos la tesis que establece la necesaria distinción entre la Moral y el Derecho, acompañada de una serie de conexiones muy relevantes. En tal sentido, se ha podido decir que «la distinción entre Derecho y Moral no debe dificultar el esfuerzo por constatar las conexiones entre ambas normatividades en la cultura moderna, ni la lucha por la incorporación de criterios razonables de moralidad en el Derecho, ni tampoco la crítica desde criterios de moralidad al Derecho válido» 2,

  • Tesis de la subordinación del Derecho a la Moral. Este modelo subordina totalmente el Derecho a la Moral e inspira los ordenamientos jurídicos de base autocrática, totalitaria o dictatorial.
  • Tesis de la separación absoluta. Esta teoría sostiene que los criterios de moralidad e inmoralidad de una conducta son totalmente independientes de los criterios de legalidad e ilegalidad de la misma. Su mejor expresión se encuentra en el positivismo jurídico más radical, que considera relativos todos los valores morales y de justicia, siendo objeto de crítica en cuanto que el ordenamiento jurídico siempre traduce valores y concepciones morales vigentes o aceptados socialmente con carácter predominante.
  • Tesis que establece distinciones y conexiones. Esta tesis sostiene que hay un campo común a la Moral y al Derecho y es el que tiene que ver con las exigencias necesarias para una convivencia social estable y suficientemente justa. En consecuencia, un Derecho que se pretenda correcto ha de incluir en grado aceptable unos mínimos éticos. Pero no se confunden: hay un campo de la Moral que no tiene como objetivo transformarse en normas jurídicas y un ámbito dentro del Derecho que puede ser indiferente desde el punto de vista moral.

El Derecho y la Moral se encuentran íntimamente relacionados, pero son órdenes normativos distintos no equiparables y, por ello, es necesario precisar estas diferencias y relaciones. A lo largo de la historia del pensamiento se han propuesto sobre todo cuatro criterios básicos de distinción entre el Derecho y la Moral, que en realidad responden a un mismo hilo conductor.

  1. En primer lugar, Thomasius –filósofo del Derecho del siglo XVll, perteneciente a la escuela del iusnaturalismo racionalista– observó que la Moral se ocupa de los actos humanos internos y el Derecho de los actos externos. Esta tesis debe ser matizada. En realidad, no existen actos puramente externos, pues todos los actos humanos tienen también un componente interno, en la medida en que emanan de la inteligencia y de la voluntad del hombre; sí existen, en cambio, actos humanos puramente internos, que permanecen en el interior del hombre sin manifestarse externamente. Por lo tanto, se puede afirmar –reformulando la tesis de Thomasius– que la Moral se ocupa de todos los comportamientos humanos –puesto que todos presentan una dimensión interior–, mientras que el Derecho se ocupa tan sólo de los comportamientos humanos que se manifiestan al exterior. En consecuencia, para el Derecho no son relevantes los actos puramente internos, de acuerdo con lo definido, es decir, aquellos que no tienen ningún tipo de manifestación externa, y si el Derecho quisiese ordenar la esfera de los actos puramente internos se estaría excediendo de sus límites. Aquí encontramos ya una primera distinción entre el Derecho y la Moral: una distinción de objeto, en virtud de la cual el objeto del Derecho es más reducido que el de la Moral. Pero más allá de esta diferencia de objeto, poco significativa –sólo nos dice que determinados comportamientos humanos, los puramente internos, no están sujetos a la regulación jurídica– lo que interesa sobre todo subrayar es que el Derecho enfoca los actos humanos precisamente desde la óptica externa. El punto de partida de la regulación jurídica es la dimensión externa de la conducta, mientras que, por el contrario, el punto de partida de la regulación moral es su dimensión interna. Una consecuencia de esta diferencia de perspectivas entre el Derecho y la Moral es la que subraya Kant: mientras que el Derecho exige tan sólo la obediencia material o externa, esto es, la realización del acto mandado o la omisión del acto prohibido, sin importarle el motivo de dicha obediencia, la Moral exige en cambio la obediencia formal o interna: exige una adhesión interna a la norma, que no es relevante en cambio para el Derecho.
  2. Precisamente, porque al Derecho sólo le interesa el cumplimiento externo de las normas, puede recurrir a la coacción para obtener ese cumplimiento, lo que en cambio no tiene sentido en el ámbito Moral, en el que lo relevante es el cumplimiento de los preceptos éticos por una adhesión interior. Éste es otro rasgo diferencial entre el Derecho y la Moral, la coercibilidad, que consiste en que el Derecho puede recurrir a la coacción para garantizar el cumplimiento de sus preceptos.
  3. Existe un tercer rasgo del Derecho, que de alguna manera es la razón que subyace a las dos diferencias anteriores: mientras que la Moral contempla a la persona humana como tal, y la contempla en su totalidad, el objeto de la consideración jurídica es tan sólo el conjunto de las posiciones o funciones típicas que la persona despeña en el ámbito del Derecho –comprador, vendedor, acusado, demandante, etc.–, lo que equivale a decir las posiciones o funciones típicas que esta desempeña en relación con los demás, puesto que es esa relación el objeto propio de la regulación jurídica, que no se ocupa de las conductas humanas que permanecen estrictamente confinadas a la esfera individual.
  4. Precisamente, porque el centro de atención del Derecho es, como hemos señalado, la conducta humana relacional, una última diferencia con respecto a la Moral radica en la estructura de las normas; concretamente, las normas jurídicas tienen una estructura imperativo-atributiva, es decir, están presididas por la reciprocidad entre derechos y deberes, de tal suerte que, en el ámbito jurídico, siempre hay frente a mi derecho un deber de otro y frente a mi deber un derecho de otro; reciprocidad que está ausente en las normas morales, que tienen una estructura puramente imperativa. Las obligaciones son comunes a la Moral y el Derecho. Por el contrario, los derechos son características específicas del Derecho.
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Desde Kant se suelen establecer una serie de criterios sistematizados que se estudian a continuación:

  • Autonomía ética frente a heteronomía jurídica. En efecto, a partir de Kant, la moral se presenta como autónoma en cuanto que su origen y fundamento radica en el imperativo categórico de la conciencia, y el Derecho como heterónomo, en cuanto que procede de una decisión de la autoridad investida de un poder coactivo. No obstante, se señala cómo la autonomía de la voluntad expresada en el imperativo categórico implica el necesario respeto al principio de universalidad y, por otra parte, exige la consideración del ser humano como ser de fines, es decir, la dignidad de la persona humana como marco en el que se ejerce la autonomía de la voluntad.
  • Libertad negativa frente a libertad positiva. Este epígrafe plantea la cuestión de si existe un espacio típico, específico para la ética y otro para el Derecho. Sobre este particular suele distinguirse entre los regímenes totalitarios, que invaden prácticamente todos los espacios de la vida, intentando, incluso, penetrar en los ámbitos de la libertad protegidos por la intimidad de las conciencias y de los pensamientos, y los regímenes de inspiración liberal y democrática que, aun con las dificultades correspondientes, delimitan con mayor claridad uno y otro espacio. Se ha de observar, sin embargo, que con frecuencia los principales contenidos del Derecho son explícitamente los mismos de las normas éticas y que, a veces, se considera que no basta con la garantía y seguridad que ofrece el deber ético (el ejemplo clásico es el de no matar, al que el ordenamiento jurídico añade después una sanción). Ocurre, con frecuencia, que el Derecho interviene para evitar las posibles insuficiencias de las normas éticas en el orden de la coacción o sanción, sin que ello impida que haya zonas de la ética en las que el Derecho no debe entrar. En definitiva, se entiende que es necesaria la no interferencia (libertad negativa) pero también que es legítima y necesaria la no abstención, es decir, la intervención por parte del Estado, a través del ordenamiento jurídico (libertad positiva).
  • El deber ético frente a la obligación jurídica. Se entiende que en el primer caso se obra por imperativo de la conciencia o por estímulo del deber, mientras que en el segundo porque una ley así lo ordena o establece. En la ética hay, pues, una obligación interna hacia la norma. En cambio, el Derecho queda realizado con la obediencia externa aunque se disienta interiormente. Debe dejarse constancia que, tratándose de los sistemas político-jurídicos democráticos, puede entenderse que hay razones éticas a favor de la obediencia al Derecho, debido a los procedimientos y valores que caracterizan a los mencionados sistemas (todo ello sin perjuicio de la necesidad imprescindible de la crítica bajo sus diferentes formas y del reconocimiento de la objeción de conciencia).
  • Felicidad frente a justicia y seguridad. Este epígrafe plantea el problema de los fines: el para qué de la ética y el para qué del Derecho. Desde este punto de vista, la dignidad y felicidad serían fines y valores, priorizados, respectivamente, por las filosofías deontológicas y teleológicas, que tendrían que ver con la ética. En cambio, el fin del Derecho sería dotar a una colectividad de la suficiente garantía de la libertad y de una cierta seguridad, en primer lugar. Pero no, desde luego, cualquier seguridad o cualquier orden u organización, sino una seguridad que se entienda justa, con protección de los derechos fundamentales y las libertades públicas. Los fines del Derecho, por tanto, tendrían carácter temporal, frente a los fines últimos y radicales de perfección que corresponden a la ética. A pesar de todo, se constata las inevitables conexiones: con un Derecho injusto es más difícil establecer la dignidad ética, y una ética construida desde la libertad y la dignidad desemboca inevitablemente en la justicia.
  • Podemos decir que la Moral es el orden de la persona, mientras que el Derecho es el orden de la sociedad. Más concretamente, esta diferencia de ópticas o puntos de vista significa que, mientras que la bondad moral de los comportamientos humanos se deriva de su idoneidad para la consecución de los fines existenciales del hombre, el Derecho regula los comportamientos humanos tan sólo desde el punto de vista de su repercusión social, de su relación con los demás.

Naturalmente, que el Derecho y la Moral sean diferentes no significa que entre ambos órdenes exista una separación absoluta, como pretenden algunas concepciones positivistas: por el contrario, el Derecho y la Moral están íntimamente conectados, y la pista para esa conexión nos la da precisamente algo que hemos dicho antes: la Moral es el orden de la persona, y el Derecho el orden de la sociedad.

Que la Moral sea el orden de la persona y el Derecho el orden de la sociedad nos muestra que la Moral y el Derecho son distintos, pero a la vez nos muestra que están íntimamente relacionados, pues la dimensión social es precisamente una dimensión esencial de la persona humana, y la armonía social es uno de los fines existenciales del hombre en función de los que valorar la corrección moral de nuestros comportamientos.2 Gregorio Peces Barba, Eusebio Fernández y Rafael de Asís: Curso de Teoría del Derecho, Marcial Pons, Madrid, 2000.

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¿Qué es la moral vigente?

Moral social, positiva o vigente Conjunto de reglas de conducta de carácter incoercible, socialmente aceptadas, que prescriben lo que está bien o mal, lo que hay de bueno o malo (lo que debemos o no hacer) en nuestra relación con las personas.

¿Cómo se relaciona la ética y la moral?

La relación entre ética y moral estriba en que ambas son responsables de la construcción de la base que guiará la conducta del hombre, determinando su carácter, su altruismo y sus virtudes y de enseñar la mejor manera de actuar y comportarse en sociedad’.

¿Por que surge la moral en la sociedad?

La moral surge al formarse una sociedad, al influir las decisiones de un sujeto en las personas que lo rodean, esta cambia a través de los tiempos y dependiendo de la mentalidad que la sociedad tenga en cada era.

¿Cuál es la diferencia entre moral y derecho ejemplos?

¿Cuál es la distinción de las dos reglas? – Primero debemos verificar el contenido y el dominio de cada una de las reglas morales y judiciales, al principio la distinción moral o derecho era evidente, porque la moral pertenece a la conciencia individual, y el derecho proviene de una autoridad pública.

Por lo tanto, se consideró que se trataba de dos áreas diferentes. Donde el dominio moral, resulta de cuidar de los deberes que un hombre tiene para con él mismo y los demás, por ejemplo, tener buena conciencia. Mientras que el dominio derecho, es único al preocuparse por las relaciones entre los hombres regulando su comportamiento dentro de la sociedad.

En ciertos casos, el estado de derecho se interesa por las relaciones con nosotros incluso, la regulación de los comportamientos dentro de una empresa, por ejemplo, la automutilación a veces constituye un problema penal. Lo que realmente lo distingue es que el estado de derecho lo dicta en un momento determinado, en un lugar determinado, la voluntad de determinadas autoridades.

¿Como la ética y la moral han influido en el derecho?

Derecho, moral y ética En el poema épico de la Eneida, Virgilio cuenta la historia de Eneas, que se estableció en el Lacio y del cual desciende el pueblo romano. Eneas es retratado como un hombre que, no sólo obedece las leyes, sino que aprende a dominar sus pasiones y subordinar su voluntad a un plan divino, asumiendo para el bien de su pueblo el «sentido del deber», la virtud romana de la pietas.

Con motivo de las conductas irregulares que acaparan los medios, tertulias y público en general, observo que las nociones de derecho, moral y ética vienen utilizándose con poca precisión, creando confusión. Me gustaría contribuir, modestamente, al esclarecimiento de los mismos. Los tres conceptos constituyen sistemas normativos que regulan separadamente la conducta humana, aunque hay que reconocer que delimitarlos con precisión no es posible.

Algunos opinan que los ámbitos de los tres podrían reflejarse en círculos concéntricos, donde el mayor sería el derecho, el medio, la ética y el más interno, la moral. Yo pienso, usando el símbolo del círculo, que más bien estaríamos ante círculos tangentes o secantes, porque hay zonas que se solapan.

  • Por ejemplo, el deber de no incurrir en conflictos de interés suele constituir a la vez un deber jurídico y un deber ético.
  • El derecho es un sistema de normas imperativas y ejecutables para dirigir el comportamiento humano.
  • Santo Tomás definía la ley como la «ordenación de la razón dirigida al bien común y promulgada por quien tiene el gobierno de la comunidad».
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Las características de esta rationis ordinatio son la generalidad, la permanencia, la promulgación formal y, sobre todo, la imperatividad, características que la distinguen de la moral y la ética. El derecho consiste en reglas reconocidas, con mayor o menor intensidad, por todos los sectores de una comunidad, distinguibles al ser expresadas formalmente por escrito, interrelacionadas subjetivamente y ejecutables a través de mecanismos coercitivos de la comunidad.

El derecho constituye el mínimo nivel aceptable de conducta y convivencia. Muchos, incluidos políticos y hombres de negocio, piensan que hacen bastante con respetar la ley y que todo es correcto mientras no sea ilegal. Ciertamente hay que respetar el derecho para evitar coincidir con Hobbes (Homo homini lupus).

Por eso, toda sociedad democrática requiere un estado de derecho en el que todos tienen el deber de respetar la ley. Pero la ley no es suficiente. Para progresar, una sociedad necesita ser más exigente que este mínimo básico para evitar la ley de la jungla o del más fuerte.

  • La moral consiste en las nociones de bien o de mal que guían a cada uno individual y subjetivamente en nuestra existencia diaria.
  • El término moral procede del latino mores, que significa costumbres y convicciones.
  • Se refiere a los sentimientos subjetivos de lo que es bueno y malo en la mente de los miembros individuales de la comunidad.

Se trata de los principios que animan y rigen la vida individual de cada persona y que no pueden comunicarse a los demás de forma plena. Nuestras convicciones subjetivas del bien y el mal son indescifrables desde el exterior y se difuminan en el interior.

Sorprende la facilidad con que los políticos acusados de irregularidades invocan la presunción de inocencia como principio de derecho de que nadie es culpable hasta que no es condenado, sin tener en cuenta que, dada su elevada función, no basta que respeten las normas jurídicas como cualquier ciudadano, sino que constituyen referentes de conducta moral y ética, muy por encima del listón básico de la legalidad.

Dice Geoffrey C. Hazard, profesor emérito de la Universidad de Pensilvania, uno los grandes eticistas mundiales, de cuya amistad me honro de antiguo y que me ha inspirado en esta reflexión, que el derecho y la moral se sitúan en los extremos del espectro normativo en relación con la forma e inteligibilidad mutua y como mecanismos de acción personal y social.

  • Entre el derecho y la moral está la ética.
  • La ética, que igualmente procede del griego ethos (costumbre), consiste en normas de acción y ejemplificación de valores dentro de una comunidad.
  • Son normas que son entendidas y compartidas por un grupo humano sobre la base de un reconocimiento generalmente recíproco.

La ética empieza donde termina el derecho. El Dalai Lama dijo una vez que la ética «es el intermedio entre mi deseo de ser feliz y el de los demás». Hazard añade: «al hablar de mi conciencia, me refiero a mi propia conciencia, lo que es solamente inteligible por los demás por analogía».

  • Cuando hablamos de deber ético nos referimos a modelos de acción dentro y como parte de una comunidad y, por tanto, a normas que tienen su aspecto objetivo.
  • Cuando hablamos del derecho nos referimos a un sistema normativo que, no sólo tiene un contenido objetivo, sino también que se expresa en un lenguaje formal.

Existe una creciente preocupación por la ética y especialmente por el comportamiento irregular de muchas conductas que vulneran sus normas. Un general norteamericano manifestaba, ya en 1948, que el mundo «ha alcanzado brillantez pero sin inteligencia, poder pero sin conciencia; el nuestro», dijo, «es un mundo de gigantes nucleares y de niños éticos».

Sin duda la principal diferencia entre el derecho, la moral y la ética estriba en la coercibilidad y en la sanción a sus infracciones. La norma jurídica es coercitiva y su violación comporta sanciones civiles o penales. Esta misma coerción no existe en las normas morales y éticas. La violación de las normas éticas no comporta este tipo de sanciones y sólo la desaprobación por parte de los vecinos, colegas profesionales o la comunidad en general.

La violación de los principios morales individuales conlleva como única sanción el remordimiento de la propia conciencia. El derecho a menudo encarna principios éticos. Por eso, un gran presidente del Tribunal Supremo de los EEUU, Earl Warren, exclamó en una ocasión que el derecho «flota sobre un mar de ética», a pesar de pertenecer a estratos distintos.

Muchos actos, ampliamente condenados como poco éticos, no están prohibidos por la ley -mentir o traicionar la confianza de un amigo, por ejemplo-. Y lo contrario también es cierto. No sólo los tres conceptos no están rígidamente delimitados y muchas veces se traslapan, sino que existe una ósmosis entre los mismos.

Normas morales concebidas subjetivamente por un individuo pueden, gracias a su ejemplo, convertirse en principios éticos para toda una comunidad. Pongo por ejemplo a Gandhi, cuya convicción en la ahimsa (no violencia), se transformó en una norma de conducta de todo un pueblo.

  • No es infrecuente tampoco que normas éticas se conviertan en legales.
  • Así, la tradicional práctica médica de informar al paciente, ha devenido una obligación jurídica y los deberes éticos sobre transparencia o no hacer negocios con las acciones de la propia empresa, tras graves escándalos (Enron, WorldCom, Tycon), fueron transformados por la Sarbanes-Oxley Act 2002 en reglas jurídicas imperativas.

De ahí, pues, que el flujo del cambio normativo suele ser a partir de la moralidad subjetiva a una ética participada por un grupo y finalmente en ocasiones a una expresión de derecho. El hombre necesita reglas para poder vivir en sociedad, pero, sobre todo, para vivir de acuerdo con su conciencia.

¿Cómo es la moral de la época moderna?

A diferencia de la ética medieval, esencialmente teocéntrica y teológica, la ética moderna se caracteriza por su antropocentrismo : la tendencia a considerar al hombre como centro de todas las manifestaciones culturales: política, arte, ciencia, moral, etc.

¿Cuándo se respetan los valores morales estamos cumpliendo una obligación jurídica?

Preguntas y respuestas sobre derechos humanos – Manual de Educación en los Derechos Humanos con jóvenes Pregunta: ¿Qué son los derechos humanos? Son derechos morales que cada persona en el mundo posee sencillamente en virtud del hecho de ser un ser humano.

Al reclamar nuestro derechos humanos, estamos haciendo un reclamo moral, por lo general ante nuestro propio gobierno, tú no puedes hacer eso, porque sería una violación de nuestra esfera moral y nuestra dignidad personal. Nadie, ninguna persona, ningún gobierno, puede quitarnos nuestros derechos humanos.

Pregunta: ¿De dónde vienen? Vienen del hecho de que no sólo somos seres físicos, sino también seres humanos morales y espirituales. Los derechos humanos son necesarios para proteger y preservar la humanidad de cada uno, a fin de garantizar que todas las personas puedan vivir una vida digna y una vida digna de un ser humano.

Pregunta: ¿Por qué los «deben» respetar todas las personas? Fundamentalmente, porque cada persona es un ser humano y, por tanto, un ser moral. La mayoría de los individuos, si se demuestra que están violando la dignidad de la persona, se de abstenerse. En general, la gente no quiere herir a otras personas.

Sin embargo, además de las sanciones morales de la propia conciencia y la de los demás, ahora existe legislación en la mayoría de los países del mundo que obliga a los gobiernos a respetar los derechos humanos fundamentales de los ciudadanos, incluso cuando pueden no estar dispuestos a hacerlo.

Pregunta: ¿Quien tiene derechos humanos? Absolutamente todas las personas. Los delincuentes, los jefes de estado, los niños, los hombres, las mujeres, los africanos, los americanos, los europeos, los refugiados, los apátridas, los desempleados, los empleados, los banqueros, los acusados de llevar a cabo actos de terrorismo, los dedicados a obras de caridad, los maestros, los bailarines, los astronautas Pregunta: ¿Incluso los delincuentes y los jefes de Estado?

Absolutamente todos. Los delincuentes y los jefes de Estado también son humanos. El poder de los derechos humanos reside en el hecho de que trata a todos como iguales en términos de posesión de la dignidad humana. Algunas personas pueden haber violado los derechos de los demás o pueden plantear una amenaza para la sociedad y por eso sus derechos se han limitado de alguna manera con el objeto de proteger a los demás, pero sólo dentro de ciertos límites.

  1. Estos límites vienen definidos por el mínimo necesario para una vida humana digna.
  2. Pregunta: ¿Por qué algunos grupos requieren una especial defensa de sus derechos humanos? ¿No significa esto que tienen más derechos que otros? No, algunos grupos, como los gitanos en Europa o Dalits y las castas en la India, han sufrido discriminación desde hace mucho tiempo en el seno de nuestras sociedades y es por ello que necesitan medidas especiales que les permitan acceder a las normas generales en materia de derechos humanos en igualdad de condiciones con los demás.
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Años de discriminación institucional y de estereotipos, y de odio y de obstáculos, significan que sería una farsa limitarse a anunciar en general derechos aplicables a ellos esperando que esto sea suficiente para garantizar la igualdad. Pregunta: ¿Por qué hablar de derechos humanos y no de responsabilidades humanas? A pesar de que algunos pensadores y ONGs han presentado argumentos sólidos ante la necesidad de formalizar responsabilidades humanas y hasta códigos o declaraciones para articular estos, la comunidad de los derechos humanos en general ha sido reticente a este debate.

La razón es que muchos gobiernos hacen una «concesión» de los Derechos humanos según ciertas «obligaciones» impuestas por el Estado o gobernante, dejando de esta manera sin ningún sentido la idea de los derechos humanos como innatos. Sin embargo, por supuesto, debemos actuar de manera responsable como individuos y como grupos respetando los derechos de los demás, sin abusar de los derechos humanos y promoviendo los derechos de los demás y los nuestros mismos.

De hecho, el artículo 29 de la Declaración Universal reconoce que, «1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad puesto que sólo ahí es posible el libre y pleno desarrollo de su personalidad.2. En el ejercicio de sus derechos y libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, el orden público y del bienestar general en una sociedad democrática».

  • Pregunta: ¿Quién se ocupa de los derechos humanos? Todos necesitamos hacerlo.
  • Existe una legislación tanto a nivel nacional como internacional que impone restricciones sobre lo que los gobiernos pueden hacer con sus ciudadanos, pero si no se les recuerda que sus acciones están violando las normas internacionales, los gobiernos pueden seguir con esta práctica.

Como individuos, debemos no solo respetar los derechos de los demás en nuestra vida cotidiana, sino también vigilar a nuestros gobiernos y a los demás. Los sistemas de protección están allí para que todos nosotros podamos utilizarlos. Pregunta: ¿Cómo puedo defender mis derechos? Intenta recordar que han sido violados, haz valer tus derechos.

  1. Haz que la otra persona sepa que sabes que no tiene derecho a tratarte de esa manera.
  2. Identifica los artículos pertinentes de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y otros documentos internacionales.
  3. Si existe una legislación en su propio país, apunta también a ella.
  4. Dáselo a conocer a los demás: a la prensa, escribe a tu representante parlamentario y jefe de Estado, informa a las organizaciones no gubernamentales que se dedican al activismo en favor de los derechos humanos.

Pídeles su opinión. Habla con un abogado, si tienes la oportunidad. Asegúrate de que el Gobierno sepa que estas actuando. Que se den cuenta que no vas a renunciar. Muéstrales el apoyo que puedes tener. En el análisis final, y si todo lo demás ha fallado, es posible que desees recurrir a los tribunales.

Pregunta: ¿Cómo puedo ir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos? La Convención Europea para la Protección de los derechos humanos y las Libertades Fundamentales contiene un procedimiento para las denuncias de particulares. Sin embargo, hay fuertes requisitos de admisibilidad antes de que un caso pueda ser considerado.

Por ejemplo, tienes que asegurarte de que tu queja ha sido ya planteada ante los tribunales nacionales de tu país (hasta el más alto tribunal) antes de que puedas llevar el caso ante el Tribunal Europeo. Si deseas volver a intentarlo, y si consideras que cumple los requisitos de admisibilidad, puedes presentar tu caso.

  1. Sin embargo, se recomienda encarecidamente solicitar asesoramiento jurídico o el de las organizaciones no gubernamentales que trabajan en ese campo, con el fin de confirmar que tu reclamación tiene posibilidades reales de éxito.
  2. Se consciente de que puede ser un proceso largo y complicado hasta tener una sentencia definitiva.

Pregunta: ¿A quién puedo reclamar mis derechos? Casi todos los derechos humanos básicos que se enumeran en los documentos internacionales son reclamaciones contra el Gobierno, o contra funcionarios del estado. Los derechos humanos protegen tus intereses contra el Estado, por lo que necesitas reclamar a este o a sus representantes.

Si sientes que tus derechos están siendo violados, por ejemplo, por tu jefe o vecino, no puedes recurrir directamente a la legislación internacional de derechos humanos a menos de que también haya algo que el gobierno del país pudiera haber hecho para evitar que los jefes o los vecinos se comportasen de esta manera.

Pregunta: ¿Alguien tiene el deber de proteger mis derechos? Sí. Un derecho no tiene sentido sin la correspondiente responsabilidad o deber por parte de alguien. Cada individuo tiene un deber moral de no violar su dignidad personal y su gobierno, con la firma de acuerdos internacionales, tiene no solo el deber moral sino también una obligación jurídica.

  • Pregunta: ¿Son los derechos humanos un problema solo en países no democráticos? No hay ningún país en el mundo que tenga un historial limpio en derechos humanos, incluso en la actualidad.
  • Las violaciones de los derechos humanos pueden ser más frecuentes en unos países que en otros o pueden afectar a una proporción mayor de la población, pero cada violación es un problema que no debería haber sucedido, y que debe ser tenida en cuenta.

Una persona cuyos derechos son violados en una de las democracias establecidas es muy poco probable que se consuele con el hecho de que, en general, su país tiene una «mejor» situación de derechos humanos que otros países del mundo. Pregunta: ¿Se han realizado algunos progresos para reducir las violaciones de los derechos humanos? Un gran avance, aunque a veces parezca una simple gota en el océano.

Considera la abolición de la esclavitud, el voto de la mujer, los países que han abolido la pena de muerte, la liberación de los presos de conciencia como resultado de la presión internacional, la caída del régimen del apartheid en Sudáfrica, los casos que han sido juzgados ante el Tribunal Europeo y las leyes que se han tenido que cambiar como consecuencia de ello.

Considera el hecho de que el cambio gradual en la cultura internacional significa que incluso los regímenes más autoritarios tienen ahora que tomar en consideración los derechos humanos con el fin de ser aceptados en el escenario internacional. Ha habido muchos resultados positivos, sobre todo en los últimos 50 años, pero aún queda mucho por hacer.

¿Cuál es la base de los derechos morales?

Los derechos morales permiten que el autor o el creador tomen determinadas medidas para preservar y proteger los vínculos que los unen a sus obras. El autor o el creador pueden ser los titulares de los derechos patrimoniales o bien tales derechos pueden ser cedidos a uno o más titulares de derecho de autor.

¿Cómo se originan las normas jurídicas?

¿Por qué existen? – La respuesta a la pregunta ¿qué son las normas jurídicas?, es clara: son reglas diseñadas para regular los comportamientos de los individuos que viven en sociedad, Son creadas por las autoridades competentes de cada Estado. Su característica principal es que los individuos deben cumplir con lo regulado y, de no hacerlo, se obtiene una sanción.

Las normas jurídicas tienen la capacidad de imponer obligaciones, otorgar derechos y establecer un orden entre las interacciones humanas. La ignorancia del conocimiento de las normas no exime de su cumplimiento por parte de los ciudadanos. Incluso aunque no esté de acuerdo con ellas. Para los abogados, es muy importante conocer el contenido de las normas jurídicas, toda vez que en ellas se basa la actuación del poder del Estado frente a los ciudadanos.

A esto último se le conoce como fundamentación, No obstante, ningún abogado conoce al pie de la letra todas las normas jurídicas que existen en una ciudad, país o territorio, por eso existen herramientas de legaltech que permiten tener un panorama completo no solamente de normas jurídicas y leyes; sino también de jurisprudencia, textos académicos, reglamentos y muchas cosas más.